domingo, noviembre 25, 2007

Es complicado hablar de la fotografía cuando tenemos los ojos tan saturados de estupor. A mi me gustaría recuperar el concpeto de "icono", de imagen en términos absolutos, que tanto tiene que ver con las coordenadas físicas del tiempo y del espacio. Al ver las fotos de CARLOS CID, percibo cierta voluntad de permanecer al margen del naturalismo y me sobrecoge una emoción contemplativa, propia de la mística.
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Son dos las series que más me han interesado: Ausencia y Kaizen.
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Ausencia podría ser un fotografía elegiaca. Documenta la presencia de lo que queda gracias a la mirada del que aún queda. Aquí la realidad es una excusa para hablar de otra cosa, seguramente de la tangibilidad de un tiempo que deja su huella en cada detalle. Carlos Cid coge una lupa y observa las paredes empapeladas, las interruptores viejos, las camisas blancas, los peines, los azulejos que pasaron de moda, las perchas inútiles...y sin caer en el kitsch más manido o en el vintage más convencional, fotografía el bodegón que hubiera hecho Zurbarán. El rito de la vida cotidina se condensa en una sóla imagen. La narración está implícita en las puertas de un armario, en la lámpara que flota sobre la cabeza temeraria del espectador.
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Kaizen confirma que Carlos Cid es un experto paisajista, heredero de la pintura alemana, de la escuala del Danubio (sXVI). Todas esas arboledas neblinosos, cuyos troncos parecen las columnas de un templo, tienen mucho que ver con "el sublime": caminos que siempre nos devuelven al lugar de partida, espesura. Una naturaleza impasible, lejana, distante, que no llega a cruzar la lente de la cámara. A un lado el fotógrafo y al otro el paisaje. El fin de nuestro mirada es sin duda el regreso. Aquí no hay un bosque, me parece otra cosa: un misterio, una galaxia lejana por la que no podemos transitar.
Correggio es un pintor de escenas religiosas, pero pienso en una de sus obras titulada "Jupitet e Io", al observar las fotografías de Carlos Cid: es esa misma sensación de abandono, de beso demoniaco, de nube sólida, la que me inspiran los bosques umbríos que aparecen en su serie Kaizen. Como si al tiempo que el espectador deseara entrar, las ramas de los árboles le asustasen hasta el extremo de dejarlo helado.

3 comentarios:

samsa777 dijo...

Fantástica recomendación y hermoso texto.

Saludos,

Fran

grande dijo...

HaSta SiemPRe, OjO

Grande!

El pez dijo...

'pues sí, pues sí

unas buenas elecciones sorprendentes